La importancia de las regiones, de lo micro a lo macro

Por Pedro Elosegui[*] y Santiago Pinto [**]

Se analiza la interacción entre la macroeconomía y la microecoconomía, ida y vuelta, desde la perspectiva del regulador financiero.

El balance entre la armonización y la consideración de las diferencias es una constante al tomar en cuenta a las economías de las regiones. A partir de septiembre del 2017, el BCRA estableció sus objetivos de inflación en base al IPC de Cobertura Nacional.[1] Este índice puede desagregarse en seis indicadores regionales: Cuyo, GBA, Noreste, Noroeste, Pampeana y Patagónica. De esta manera la meta de inflación, establecida a nivel nacional y de carácter macroeconómico, puede referenciarse a niveles más desagregados geográficamente, tanto regionales como provinciales.[2] Cabe notar que para medir dicha inflación regional el INDEC debe, por un lado, (i) armonizar aspectos metodológicos, que incluyen al período de referencia, base de ponderación,[3] criterios de relevamiento[4] y consistencia, y definiciones muestrales y, por el otro, (ii) considerar las diferencias que caracterizan a las regiones tales como los tamaños relativos y la estructura de gastos. Si bien los objetivos de  inflación y la política monetaria del BCRA se focalizan en el IPC de cobertura nacional y su alcance macroeconómico, las consideraciones regionales son muy relevantes.

De hecho, los Bancos centrales en diversos países originan, recopilan, sintetizan y analizan información de las economías regionales. Dicha información se utiliza para la toma de decisiones, a pesar de que su grado de influencia suele ser indirecto, incierto o, al menos difícil de medir.[5] Lo cierto es que un análisis metódico de la dinámica económica regional ofrece una herramienta importante para la identificación temprana de cambios económicos. La inclusión de la perspectiva regional en la discusión de la política macroeconómica es relevante para entender, por un lado, el alcance de shocks agregados a las distintas regiones y provincias (de lo macro a lo micro), y por el otro, la propagación de shocks regionales o provinciales al resto de la economía (de lo micro a lo macro).

El análisis que va desde lo macro a lo micro, asume que la política macroeconómica en general y la monetaria en particular, persiguen metas determinadas a nivel nacional. En este sentido, éstas políticas, como por ejemplo la política comercial o las leyes laborales, pueden considerarse “ciegas” a nivel regional,[6]en contraposición a otras que pueden tener una mayor focalización regional, como la política fiscal o la propia regulación financiera.[7] Es importante advertir, sin embargo, que las políticas regionalmente “ciegas” tienen efectos heterogéneos en las regiones.[8]Los efectos dispares surgen del hecho que las economías regionales y provinciales difieren en su estructura económica sectorial, recursos naturales, tamaño, leyes, regulaciones e impuestos, especialmente en el caso de un país federal como el nuestro. La literatura encuentra evidencia de que los shocks de las regiones tienden a ser asincrónicos respecto al ciclo nacional,[9] aún en economías diversificadas,[10] mostrando diferentes fases y “ritmos” originados en la variada estructura productiva,[11] la disponibilidad de recursos naturales, la estructura demográfica, el impacto de las migraciones, la disponibilidad de servicios financieros,[12] y la importancia de los flujos comerciales entre provincias, entre otros factores.[13] Incluso, distintos trabajos de investigación realizados en varios países indican que el efecto de la política monetaria sería asimétrico entre regiones.[14] Entender la dinámica sectorial y regional, así como monitorear el ciclo regional, sería relevante para el diseño de las políticas macroeconómicas en general, y la monetaria, en particular.

Por otro lado, el enfoque que examina el impacto agregado de cambios que tienen lugar a nivel regional, desde lo micro a la macro, requiere del acceso a datos detallados, disponibles en forma granular. Diversos estudios recientes muestran no sólo la relevancia del potencial impacto de un shock sectorial sobre la macroeconomía,[15] sino también que su importancia depende de la localización.[16] La visión regional y sectorial, enfatiza la interrelación entre las empresas y sectores económicos en el territorio, ya que la relación de insumo-producto se despliega geográficamente y “ocupa un lugar” físico. De esta manera, la información de carácter sectorial y regional proporciona un instrumento adicional para evaluar las condiciones de la economía y contextualizar los datos de otras fuentes más agregadas.[17]

A pesar de su relevancia, todavía persiste en nuestro país importantes limitaciones en la disponibilidad de datos regionales.[18] Si bien existe información del sector financiero a nivel provincial y sectorial, no sucede lo mismo con otros sectores económicos. Es más, no existe información confiable sobre los flujos migratorios y los flujos comerciales entre provincias.

En definitiva, aun cuando la situación económica regional y sectorial no cumpla un rol central en la toma de decisiones, la experiencia de otros bancos centrales[19] indica que los esfuerzos en materia de recopilación de información, análisis y seguimiento de las economías regionales, pueden proveer a las autoridades (incluidas las locales), las empresas y los consumidores, una mayor comprensión de los efectos de los ciclos regionales y sectoriales sobre la macroeconomía.

[*] BCRA – Docente FCE UNLP- UDESA – Illinois IMBA – Director LiD Maimónides.
[**] Federal Reserve Bank of Richmond.


[1] Ver https://ideasdepeso.com/2017/06/12/analisis-preliminar-del-nuevo-ipc-nacional-del-indec/. Ver también, Índice de Precios al Consumidor nacional. Antecedentes y características generales. INDEC (2017).
[2] Por ejemplo, en el Comunicado de Política Monetaria del 24 de abril de 2018, se hace referencia a: “En cuanto a su descomposición regional, la inflación de marzo se ubicó entre 1,9% en la Región Pampeana y 3,1% en la Patagonia y el Noroeste.”
[3]  En base a los gastos actualizados a 2015 de la Encuesta de Gastos e Ingresos de los Hogares 2004/05. La región Gran Buenos Aires (CABA y 24 partidos del Gran Buenos Aires) pesa el 44,7%, Cuyo (Mendoza, San Juan, San Luis), el 5,2%, el Noreste (Corrientes, Misiones, Chaco, Formosa) el 4,5%, el Noroeste (Catamarca, Jujuy, La Rioja, Salta, Santiago del Estero, Tucumán) el 6,9%, la Pampeana (Resto de la provincia de Buenos Aires, Córdoba, Entre Ríos, La Pampa, Santa Fe), el 34,2% y la Patagónica (Chubut, Neuquén, Río Negro, Santa Cruz, Tierra del Fuego) un 4,6%.
[4]  El relevamiento incluye a 39 aglomerados urbanos de todas las provincias del país, la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y 24 Partidos del Gran Buenos Aires.
[5] Pinto, Santiago (2016) Regional Research at the Federal Reserve Bank. Federal Reserve of Richmond.
[6] Tal como se las define en el Informe de Desarrollo Mundial (2009) del Banco Mundial.
[7]  Por ejemplo, el Art 14 de la C.O. del BCRA permite establecer regulaciones diferenciales según el desarrollo de las regiones inc. (o) Autorizar la apertura de sucursales y otras dependencias de las entidades financieras y los proyectos de fusión de éstas, propendiendo a ampliar la cobertura geográfica del sistema, atender las zonas con menor potencial económico y menor densidad poblacional y promover el acceso universal de los usuarios a los servicios financieros; ( r ) Regular las condiciones del crédito en término de riesgo, plazos, tasas de interés, comisiones y cargos de cualquier naturaleza, así como orientar su destino por medio de exigencias de reservas, encajes diferenciales y otros medios apropiados; ( w ) Establecer políticas diferenciales orientadas a las pequeñas y medianas empresas y a las economías regionales.
[8] Hewings (2014).
[9] Partridge, M. y Dan S. Rickmany (2005). “Regional cyclical asymmetries in an optimal currency area: an analysis using US state data.” Oxford Economic Papers, 57.
[10]  Del Negro, M. (2002) En “Asymmetric shocks among U.S. states” Journal of International Economics, encuentra que los estados no llegan a compartir completamente los riesgos, aun teniendo en cuenta potenciales errores estadísticos en los datos.
[11]  Barrios, S. y otros (2003). “A TALE OF TWO CYCLES: CO-FLUCTUATIONS BETWEEN UK REGIONS AND THE EURO ZONE.” Ver también el trabajo de Ghosh, A. y Wolf, H.(1997).“GEOGRAPHICAL AND SECTORAL SHOCKS IN THE U.S. BUSINESS CYCLE.” NBER. Working Paper 6 180.
[12]  De hecho, el BCRA ha desarrollado trabajos que analizan las divergencias y asimetrías en los servicios financieros locales, [Elosegui y otros (2010)], [Denes, A., Repetto, G. y otros (2012)], las diferencias estructurales en el desarrollo espacial de los servicios bancarios. El comportamiento asimétrico en relación al riesgo de crédito por parte de las entidades financieras, dependiendo de su localización y estructura de propiedad [Bebczuk, R., Elosegui, P. y otros (2010)].
[13] Hewings, G. (2014), para USA, encuentra que el factor nacional determina, en parte, el ciclo local, aunque interactuando con un componente cíclico de la región que puede afectar las fases del ciclo y la propagación de los shocks entre las regiones.
[14] Carlino & Defina (1997) –US; Berthana, M. & Haddad, E. (2008)-Brasil; Bravo, García, Míes y Tapia (2003) – Chile
[15] Gabaix (2011), analiza cómo se propagan los shocks que afectan a las firmas más grandes de USA sobre toda la economía. El autor encuentra impactos relativos sumamente relevantes a nivel macroeconómico. Foerster, Sarte y Watson (2011) se enfocan en el impacto creciente de los shocks sectoriales a partir del período de la Gran Moderación (después de 1984). Este trabajo va en línea con el de Owyang, M., J. Piger y Wall, J. (2008) “A state-level analysis of the Great Moderation” quienes encuentran un comportamiento diferencial en la volatilidad regional en el mismo período.
[16]  Tal como analizan Caliendo, Parro, Rossi, Sarte (2016) para el caso de USA.
[17] De hecho, podría considerarse que la perspectiva regional es relevante no sólo para las políticas macroeconómicas, sino particularmente para las políticas locales, su diseño, implementación y evaluación.
[18]  De hecho, la publicación más reciente del producto bruto de las provincias consistente a nivel nacional corresponde al año 2004.
[19] En particular, las reservas federales elaboran antes de cada reunión del Comité de Política Monetaria el informe Beige Book que da una perspectiva de la situación de los negocios en cada uno de los distritos regionales, basado en encuestas y entrevistas con empresarios y representantes locales con quienes genera fuertes vínculos. Alguna de ellas, tienen centros regionales especiales, tal como el Regional Economic Information Network (REIN) de Atlanta Fed o el New England Public Policy Center de Boston Fed. Algo similar existe en el Banco Central do Brasil, en el Banco Central de México y en el Banco Central de Colombia.
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